domingo, 21 de diciembre de 2025

Distancia XII: Dinero

Cuando pensé por primera vez en distintas distancias, una de las primeras que me vino a la cabeza fue la material, la del dinero. Vivimos en un sistema donde solo puedes acceder a ciertas cosas si tienes un estatus económico alto; sin embargo, se nos vende que somos libres de poder hacer lo que queramos. De poder ser como ellos, aunque nunca podamos llegar a serlo.

Al final, yo estoy bastante intoxicado por culpa del rap y de todo ese rollo del rag to riches y el salir de la pobreza hacia el éxito entendido como ser millonario. Pero bueno, tampoco voy a negar mi parte de culpa, soy un sibarita desde siempre y me gusta el lujo. 


La exposición en Instagram a vidas de ensueño de influencers tampoco ayuda, creo que ni a mí ni a nadie. Y en el fondo, eso refuerza mucho ese argumento neoliberal de que puedes llegar a donde quieras si trabajas duro y persistes, aunque nadie habla de todos los cadáveres que se quedan por el camino.


Por eso, creo que lo más importante es saber valorar las pequeñas cosas que tenemos, que nos ganamos y no pensar en lo que otros llegan a ser, sino en lo que vivimos.


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otra noche sin penthouse en beverly hills,

otra mañana sin despertar en una triple king,

otro almuerzo que no es un estrella michelín,

otro viaje con escala y sin entrar al vip,


nací para el millón pero morí joven,

young rockstar, luchando con la frustración,

del que solo come, pagando bills, que te ahogan,

pero aún confías en que la ocasión te toque


a veces pienso, cabrón te has quedao’ tan lejos,

que una vida de lujos y excesos, parece que la vive tu reflejo,

o una proyección de tus sueños,

anhelos de pequeño,


no es por aparentar, me gusta el lujo y es normal,

el barrio me llama, me dura el flujo si es all cash,

me busco la lana, no hay más remedio que currar,

pero en la noche me pongo a pensar,


y si fuese real y no una fantasía?

vivir lo que veo en Instagram durante to mi vida,

gastar y no tener que pensar si es tal o cual día,

contar que pude encontrar la vía,


pero seguimos tranqui, lujos terrenales,

en verano a Sancti Petri, en invierno a Carvajales,

viviendo mi mejor vida con to mis manes,

de lo que ganamos sin que nadie nos lo regale.

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