En la Nora las lluvias se han notado mucho. Ha sido la primera vez que voy desde que ocurrió la inundación, y es impresionante ver el cambio del lugar.
Los niños apenas vienen, por lo que hoy hemos estado trabajando principalmente con los educadores, intentando llevar la mediación y proponiendo un ejercicio de empatía que promete: dentro de dos jueves, cuando vuelva, cada uno debe asumir el papel de otro miembro del equipo, es decir, cocineros por profesores, educadores, etc. Va a ser mi último día de trabajo en Honduras, así que será una despedida a lo grande.
Finalmente, mañana nos vamos a Marcala hasta el lunes, para desconectar unos días de Tegu.
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