Marcala es la hostia.
Hoy hemos estado viendo la finca donde plantan café (esta zona es muy conocida por ello), y otras hortalizas, además de los animales que tienen (hemos visto a una gata matar un conejo y llegar a la cocina con él de la boca).
Por la mañana hacía un sol que ardía el cogote, y por la tarde ha caído la tormenta más fuerte que he visto en mi vida. El tiempo aquí está muy definido para cada parte del día.
Y bueno, en lo personal, he estado relajándome bastante. Ha sido una tarde muy agradable, y me ha ayudado a ir asimilando muchas de las emociones que he estado viviendo este mes y medio (y que sigo viviendo, por otra parte); ya era necesario parar un momento y revisarme tras cosas tan intensas. Además, he podido hablar con varias personas que me han estado preguntando, y me alegra saber que hay gente por ahí leyendo mi blog; al menos más de las que pensaba que lo harían.
En definitiva, ha sido un gran día: era necesario reposar todo lo que llevo. Mañana partimos a Tegu finalmente, con las pilas cargadas para el sprint final.
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