Aquí todo el mundo me llama Alejandro. Siempre me presento por mi nombre, y no habiendo gente que me conozca de antes, nadie me llama Linares.
Sin embargo, algunas personas me han llamado Linares en este tiempo un par de veces; es gracioso como me hace sentir: cuando allí en Málaga todos me llaman así y solo quien me llama Alejandro lo hace desde un trato distinto, aquí es al revés y suele resultarme gracioso.
A lo mejor si nos reencontramos dentro de unos años,
a lo mejor aún me quiere aun estando gordo y medio calvo,
a lo mejor ya hay alguien y solo está allí de paso,
o a lo peor no, pero me llama Linares en vez de Alejandro
These days, oh negra, these days...
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