Comienza la penúltima semana de trabajo, que es casi la última. Prácticamente vamos a terminar todos los talleres que quedan por dar, y esta semana me despediré de varios centros a los que ya no volveré la próxima semana.
Poco más hay que decir, no ha sido un día particularmente interesante, más allá de que ha sido el santo de Maite y hemos comido tarta. Supongo que tras 46 días la rutina acaba por comerte y es difícil encontrar algo llamativo. Quizá eso sea lo que más me mata.
Bueno, y feliz cumple a Marta de nuevo, que sé que me lee y aquí aún es lunes!
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