Aparte de esto, hoy se ha ido Paco. Es un policía de Granada, que ha venido a Honduras a adoptar una niña. Llegó en el mismo avión que nosotros, y desde entonces hemos coincidido varias veces con él. Además de lo emocionado que se le veía por la perspectiva de poder adoptar y tener una hija, me resulta una persona tremendamente entrañable, porque me recordaba a Michael Scott, el protagonista de The Office (la americana); generaba muchas situaciones bastante cómicas involuntariamente a mi modo de ver. Pero lo mejor de él, es que era una persona apasionada por todo: hablaba mucho y con mucha efusividad, todo le parecía apasionante.
Siempre pienso que cuando hablo de alguna de las cosas que tanto me fascinan puedo generar cierta sensación de pesadez, precio que asumo con gusto por hablar de mi pasión. Y me imagino la situación contraria y pienso que ojalá me gustase la mitad de lo que a esa persona le gusta lo que me cuenta: así tendría otro motivo para disfrutar lo que me aporta la gente y la vida en general. Por eso me encanta la gente que habla con tanta pasión e ilusión de las cosas, porque las disfrutan de verdad.
Por ello, más Pacos en el mundo.
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