Siddharta de Hermann Hesse es uno de mis libros favoritos, y gran parte de la culpa la tienen las imágenes que consigue evocarme en lo relativo a sus paisajes verdes. Para alguien tan de ciudad (y de BARRIO) como yo es raro ver tanta vegetación, y no es que me guste especialmente el campo, pero ha sido una sensación casi mística. Habrá fotos en IG seguro.
Por la tarde hemos estado en un lugar especializado en cacao y té, todo cultivado por ellos, y hemos tomado un cacao al estilo maya (con agua y un poco de chile), en una terraza que daba a un barranco precioso; por un momento el tiempo se ha parado.
Espero que esto no haya quedado demasiado PERROFLAUTA, pero ha sido un buen día que recordaré. Mañana toca vuelta a Tegucigalpa, espero escribir la segunda entrada sobre el barrio.
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