Honduras celebra tal día como hoy su independencia, y es un día que llevan preparando desde antes incluso que nosotros llegásemos. Un festival de nacionalismo y adoración de trapos de colores asombrosa. Todos los colegios desfilan, el estadio hasta la bandera de gente, las calles paradas, y una exhibición de orgullo patrio que a mí, poco amigo de los simbolo nacionalistas, me da cosa.
Sin embargo, el país está sumido en la pobreza y lleno de desigualdades, con un presidente que no apuesta por la educación ni la sanidad, pero que mete más armas y militares en las calles para acallar las revueltas por haber ganado de forma fraudulenta las elecciones, y donde las maras y pandillas campan a sus anchas, junto al narcotráfico.
Pero la bandera ondea, celebren.
(Puede parecer que es una crítica a Honduras, pero en fin, aplíquese en la medida que sea a España y cualquier otro país donde haya personas que pongan por delante la bandera a las personas, donde se hable de nación o pueblo y no de gente. Seguimos trabajando por cambiarlo).
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